A mama pájaro le nacieron tres hijos pájaros. En la arboleda todos se alegraron con el nacimiento de los nuevos pichones, y llenaron de regalos el nido de doña mama y sus crías. Pero de los tres uno de ellos nació con mayor anticipación a los otros dos, una semana antes el primogénito comenzó a ver el mundo y el cielo de otra forma, aprendió a distinguir la vejez y la juventud, la fuerza y la debilidad, conoció de alimentación, lo dulce y lo salado. Cuando recién sus hermanos comenzaban a abrir sus ojos el ya conocía del frió y del calor, astuto e inteligente aprendió a observar a su alrededor, y tan solo con observar aprendió muchas cosas. Los grandes sabios de la arboleda le contaban grandes cuentos de hazañas y hechos heroicos que impresionaron al joven pichón. Y su curiosidad fue muy lejos comenzó preguntarse de grandes preguntas filosóficas y ocuparse de los grandes afanes de la vida, que lo hacían verse como un pájaro adulto.
Cierto día este pequeño pajarito decidido a experimentar la vida a la fuerza de los golpes, decidió que ya era momento de lanzarse a conocer los cielos, y conocer el mundo, le pregunto a uno de los ancianos mas viejos, ¿puedo volar?
El viejo replico con unos enormes consejos que el ingenuo pichón no escucho, y decidido emprender de unas vez por todas, se preparo para volar, el ya había aprendido, de tanto mirar a los demás pájaros dejarse caer al vacío y luego arremeter a volar, así que una tarde, cuando el ocaso comenzaba a tiznar de naranja todos los paisajes de bosque, el pequeño pichón se acerco al balcón de la arboleda, y se lanzo a los aires.
Pero la verdad es que nunca pudo volar. Cayó al suelo en un golpe seco, donde fue encontrado por un lobo que se lo comió.
Ante la tragedia, el abuelo más viejo de la arboleda proclamo:
Muchas veces creemos que sabemos todo lo necesario para sobrevivir, muchas desoímos los consejos de los sabios, porque a nuestro pensar creemos que sabemos todo, pero no es así...este pequeño pichón se creyó dueño de la verdad, un soñador incandescente, pero el no sabia que el mundo era cruel, tampoco sabia que todo tiene su tiempo y todo tiene sus hora, el quería volar mas sus alas, no estaban preparadas para soportar ni su propio peso, ¿como haría con los vientos y las tempestades?
Fin